Cáritas advierte un fuerte aumento de la demanda social y dificultades para sostener la asistencia
La directora de Cáritas, María Marta Mirande, dialogó con QZ Noticias sobre el crecimiento de la demanda alimentaria, los problemas de salud mental y las dificultades para sostener espacios de asistencia en la ciudad.
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La situación social en distintos sectores de Mar del Plata sigue profundizándose y desde Cáritas aseguran que cada vez resulta más difícil responder a todas las necesidades que aparecen en los barrios. “Hay más demanda de lo que se puede abarcar, cumplir o responder”, expresó María Marta Mirande durante una charla con QZ Noticias.
La directora explicó que las necesidades ya no pasan únicamente por los alimentos. En numerosas parroquias funcionan espacios de apoyo escolar donde chicos reciben contención, acompañamiento educativo y, en muchos casos, una merienda reforzada o una comida diaria. “Eso garantiza que el chico tenga una comida segura y un poco más nutritiva”, señaló.
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Mirande remarcó además el trabajo cotidiano que realizan los voluntarios en las comunidades barriales, donde muchas veces quienes ayudan atraviesan las mismas dificultades que las familias asistidas. “El mismo voluntario vive esa realidad en su barrio”, sostuvo, al describir cómo surgen nuevas demandas vinculadas a la crianza, la salud y el acompañamiento social.
En ese contexto, también creció la necesidad de asistir a madres embarazadas y familias con niños pequeños. Desde Cáritas se desarrollan grupos de acompañamiento para reforzar controles médicos, alimentación y cuidados durante la primera infancia, además de capacitaciones para favorecer la inserción laboral y la generación de ingresos.
Otro de los puntos que preocupa a la organización es el aumento de situaciones relacionadas con consumos problemáticos y salud mental. “Son realidades más difíciles, más duras y más complejas de acompañar”, afirmó Mirande. Según explicó, los voluntarios comenzaron a capacitarse para intervenir ante problemáticas que requieren otro nivel de contención tanto para las personas afectadas como para sus familias.
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La demanda habitacional es otro de los reclamos permanentes en los barrios. Desde mejoras estructurales mínimas hasta instalaciones seguras y condiciones básicas de habitabilidad, los pedidos continúan creciendo. “Que las familias puedan hacer un poco más digna su vivienda también es una demanda constante”, indicó.
En paralelo, el Hogar de Nazaret continúa funcionando de manera ininterrumpida desde hace más de 18 años. El espacio tiene capacidad para alojar a 45 personas por noche —33 hombres y 12 mujeres— y permanece abierto los 365 días del año y de 18 a 8. Allí las personas reciben merienda, cena, duchas, acompañamiento social y desayuno antes de retirarse por la mañana.
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“El hogar abre todos los días y trabaja muchísimo gracias al compromiso de voluntarios e instituciones que colaboran”, destacó Mirande, quien valoró especialmente el aporte de universidades y organizaciones que desarrollan talleres y actividades dentro del espacio.
Sin embargo, la situación económica también impacta en el funcionamiento del hogar. Actualmente el espacio ya no puede sostener económicamente la presencia de un psicólogo, una figura que desde Cáritas consideran fundamental ante el crecimiento de problemáticas relacionadas con consumos y salud mental. A esto se suma el reciente cierre del desayunador de la parroquia Don Bosco, una decisión tomada tras reiterados hechos de violencia que hicieron imposible continuar con el servicio.
