Celulares en las aulas: el Municipio recomendó su uso como recurso pedagógico y descartó la prohibición total
El secretario de Educación, Fernando Rizzi, presentó un informe al Concejo Deliberante. Se debate un proyecto de Unión por la Patria busca limitar el uso de celulares en escuelas secundarias municipales.
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La discusión sobre el uso de celulares en las escuelas volvió a instalarse con fuerza en distintos puntos del país y también llegó a General Pueyrredon, donde avanza un proyecto para regular la utilización de teléfonos móviles y otros dispositivos digitales en las secundarias municipales.
La iniciativa de Unión por la Patria propone que los estudiantes mantengan guardados los celulares durante la jornada escolar y solo puedan utilizarlos cuando exista una autorización docente con fines pedagógicos específicos. A la vez, prevé jornadas de reflexión para familias y docentes y mecanismos de seguimiento sobre el impacto de la medida en el aprendizaje y la convivencia.
En ese contexto, la Secretaría de Educación municipal remitió un informe al Concejo Deliberante donde respaldó la idea de establecer reglas claras, aunque rechazó avanzar hacia una prohibición estricta. El secretario
Fernando Rizzi advirtió que, en muchos casos, el celular funciona como el principal recurso pedagógico para estudiantes que tienen acceso limitado a libros o materiales impresos.
Según un relevamiento realizado en escuelas secundarias municipales, del cual se dio cuenta en el informe, el 91,7% de los alumnos no utiliza otros dispositivos tecnológicos, por lo que el teléfono concentra gran parte del acceso digital dentro y fuera del aula. Además, el 75% de los docentes afirmó utilizar herramientas tecnológicas en sus propuestas pedagógicas.
El debate no es exclusivo de Mar del Plata. En los últimos años distintas provincias y jurisdicciones comenzaron a avanzar con regulaciones similares, aunque con enfoques diferentes. En la Ciudad de Buenos Aires, por ejemplo, el gobierno porteño endureció las restricciones y este año avanzó hacia un esquema de “aulas libres de celulares”, limitando su uso durante las clases en todos los niveles educativos.
Otras provincias, como Catamarca y Neuquén, también sancionaron normas para restringir o prohibir el uso de dispositivos móviles en escuelas, aunque contemplando excepciones pedagógicas y situaciones de emergencia.
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En paralelo, especialistas y docentes mantienen posiciones divididas. Mientras algunos sostienen que los celulares afectan la concentración, fragmentan la atención y perjudican la convivencia escolar, otros consideran que prohibirlos completamente profundiza desigualdades y desconoce que muchos estudiantes utilizan el teléfono como herramienta de estudio.
La propia experiencia en las escuelas muestra esa tensión. En algunos establecimientos ya existen acuerdos de convivencia que limitan el uso de dispositivos, aunque predominan esquemas intermedios: celulares guardados en mochilas, uso controlado y autorización puntual para tareas educativas.
El debate, además, excede el aula. Las discusiones sobre bienestar digital, adicción a las pantallas, socialización y acceso a la tecnología aparecen cada vez con más fuerza en las políticas educativas y en las familias, en un escenario donde las escuelas intentan encontrar equilibrio entre regulación, aprendizaje y convivencia.
