Tras 51 años de búsqueda, una familia pudo despedir a su hermano desaparecido
Los restos de Horacio Alfredo Ibarra Britos fueron restituidos por el Equipo Argentino de Antropología Forense y trasladados al cementerio de Quequén. La identificación puso fin a más de cinco décadas de incertidumbre para sus seres queridos.
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Después de más de medio siglo de búsqueda ininterrumpida, la familia Ibarra Britos recibió este martes los restos de Horacio Alfredo Ibarra Britos, un joven de Quequén que había desaparecido en 1975 y cuyos restos permanecieron durante décadas enterrados como NN en un cementerio de Escobar.
La restitución estuvo a cargo de integrantes del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), quienes entregaron la documentación judicial y el cofre con la osamenta a los hermanos de Horacio en una vivienda de Quequén. El encuentro estuvo marcado por la emoción, los recuerdos y el cierre de una larga historia atravesada por la incertidumbre.
Conocido por su familia como “Ñato”, Horacio tenía 18 años cuando salió de su casa y nunca regresó. Su desaparición dejó una profunda huella en sus padres y hermanos, que durante años impulsaron distintas gestiones para conocer su destino.
La búsqueda tomó un nuevo impulso en 2010, cuando varios familiares aportaron muestras genéticas para colaborar con los trabajos de identificación. Tras años de análisis e investigaciones, el equipo especializado logró confirmar la identidad de los restos.
La noticia fue recibida con sentimientos encontrados por la familia. Por un lado, el dolor de confirmar la muerte de Horacio; por otro, la tranquilidad de haber encontrado una respuesta después de tantos años de espera.
Tras la ceremonia de restitución, familiares y especialistas participaron de una caravana hasta el cementerio de Quequén, donde los restos fueron depositados en la misma sepultura donde descansan sus padres y dos de sus hermanos.
La jornada concluyó bajo una persistente lluvia y en un clima de recogimiento. Para la familia, significó el final de una búsqueda de 51 años y la posibilidad de darle a Horacio el descanso definitivo junto a los suyos.

