La dispersión de precios en alimentos se modera, pero siguen las diferencias entre comercios.
Un estudio realizado en Mar del Plata reveló que, aunque la variación general de precios en productos de consumo masivo mostró una moderación, todavía persisten diferencias importantes entre supermercados y puntos de venta. El relevamiento analizó 24 productos idénticos en 50 sucursales de la ciudad.
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El Observatorio Universitario de la Ciudad de la Universidad FASTA presentó una nueva edición de su informe sobre dispersión de precios en alimentos de consumo masivo, elaborado a partir de datos del Sistema Electrónico de Publicidad de Precios Argentinos (SEPA). El estudio relevó 1.061 precios correspondientes al 5 de mayo de 2026 y evaluó cómo varían los valores de productos idénticos en distintos comercios marplatenses.
Según el informe, la dispersión general de la canasta fue moderada: el coeficiente de variación global ponderado alcanzó el 8,23%. Sin embargo, algunos productos registraron diferencias significativas entre el precio mínimo y el máximo. El arroz de 1 kilo encabezó el ranking de mayor dispersión relativa con un 19,1%, seguido por el cacao en polvo de 180 gramos (14%) y el queso rallado de 40 gramos (12,2%).
En términos absolutos, la mayor brecha se detectó en una gaseosa de 2,25 litros, con una diferencia de $3.050 entre comercios. A partir de los datos obtenidos, el Observatorio calculó que la canasta mínima alcanzó los $69.407, mientras que la máxima llegó a $88.185. La diferencia entre ambas fue de $18.778, equivalente al 23,9% del valor promedio de la canasta.
El trabajo también advirtió que no existe una única sucursal donde pueda conseguirse toda la canasta al menor precio posible. Para alcanzar el valor mínimo, un consumidor debería combinar compras en siete puntos de venta distintos. Además, solo cuatro de las 50 sucursales relevadas contaban con los 24 productos seleccionados, lo que refleja que un mismo comercio puede resultar conveniente para algunos artículos y no para otros.
Por último, el informe destacó las dificultades prácticas que implica buscar los precios más bajos. Según el relevamiento, recorrer los distintos comercios necesarios demandaría unos 30,5 kilómetros y más de dos horas entre traslados y paradas. En ese contexto, el Observatorio concluyó que, si bien es posible ahorrar comparando precios, hacerlo requiere tiempo, movilidad, información y disponibilidad efectiva de los productos.
