Nutrición: Desayunar o no desayunar: ¿realmente es la comida más importante del día?
Por Lic. Anabella Gemin – MP 6244 Columna semanal de nutrición para QZ Noticias
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“El desayuno es la comida más importante del día.” Lo escuchamos desde chicos, lo repiten médicos, abuelas, profesoras y publicidades. Tan instalado está que casi nadie se pregunta de dónde salió. La respuesta es incómoda: salió de la publicidad. Concretamente, de la industria cerealera de Estados Unidos a principios del siglo XX. Kellogg’s hizo de esa frase su bandera comercial, y con el tiempo lo que era un eslogan terminó disfrazado de consejo
nutricional.
Pero la ciencia, cuando se la deja hablar, dice otra cosa. En 2019, la Universidad de Monash en Australia publicó en el British Medical Journal una revisión de 13 ensayos clínicos sobre
el efecto del desayuno en el peso y la ingesta calórica. Los resultados sorprendieron incluso a quienes lo investigaron: no hay diferencia metabólica significativa entre quienes
desayunan y quienes no. Y los que se saltan el desayuno tampoco terminan comiendo de más durante el día, como tantas veces se afirmó.
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¿Significa que desayunar está mal? Para nada. Si te levantás con hambre, desayunar es una buena costumbre. Pero hacelo con comida real: fruta entera, huevos, queso, frutos secos, pan integral de verdad, yogur sin azúcar. Lo que tenés que evitar es el desayuno tipo “publicidad de los 90”: cereales coloridos, galletitas dulces, jugo de caja. Eso, nutricionalmente hablando, suma poco y resta bastante.
Y si te levantás sin hambre, no te obligues. Forzar el cuerpo a comer cuando no lo pide no tiene lógica fisiológica. Un café, un té, agua, y esperar a tener apetito real es una decisión
válida. Que después, eso sí, también se pueda resolver con buenos alimentos.
La frase original no era una verdad universal. Era una campaña de marketing que se nos coló en el inconsciente colectivo durante un siglo. Está bueno saberlo.
