Violencia, encierro y una polémica defensa: la Cámara confirmó el juicio contra un hombre acusado de atacar a su pareja
Los jueces rechazaron el pedido de inimputabilidad presentado por la defensa y avalaron la elevación a juicio por lesiones agravadas y amenazas con arma ocurrido en hotel de Mar del Plata.
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La Sala I de la Cámara de Apelación y Garantías de Mar del Plata confirmó la elevación a juicio oral de un imputado acusado de golpear, amenazar y retener contra su voluntad a su pareja dentro de un hotel céntrico de la ciudad. El tribunal rechazó los planteos de la defensa, que pretendía el sobreseimiento por inimputabilidad, y sostuvo que existen pruebas suficientes para avanzar hacia el debate oral en una causa atravesada por un contexto de violencia de género.
La resolución, firmada por los jueces Alfredo Deleonardis y Gastón De Marco, ratificó lo dispuesto por el Juzgado de Garantías N°6 y dejó firme la acusación contra el imputado por los delitos de lesiones leves agravadas por el vínculo y por mediar violencia de género, además de amenazas agravadas por el uso de arma.
De acuerdo con la investigación judicial, el hecho ocurrió el 11 de julio de 2025 en el hotel Nuevo Ostende de Mar del Plata, donde la pareja se encontraba alojada. Según la denuncia inicial, la mujer fue golpeada, amenazada con una navaja y obligada a permanecer dentro de la habitación en medio de una violenta discusión.
La Cámara consideró que la versión brindada por la víctima durante las primeras declaraciones se encuentra respaldada por distintos elementos de prueba reunidos durante la investigación. Entre ellos, el informe médico que constató lesiones compatibles con golpes recientes y el secuestro de una navaja hallada a simple vista dentro de la habitación, presuntamente utilizada para intimidarla.
Uno de los puntos centrales del fallo fueron las imágenes obtenidas de las cámaras de seguridad del hotel. Según reconstruyó el tribunal, los registros muestran el momento en que la mujer intenta escapar y el imputado la toma del cuello, la tira al piso y luego la obliga a regresar a la habitación a los empujones.
A eso se sumaron los testimonios de empleados del establecimiento, quienes declararon haber escuchado gritos y un fuerte golpe provenientes del primer piso. Cuando se acercaron junto a otros huéspedes, observaron a la víctima llorando y en estado de desesperación. Según relataron, la mujer manifestaba que el acusado “no la dejaba salir de la habitación”.
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También declaró el recepcionista del alojamiento, quien confirmó haber escuchado ruidos y describió el evidente estado de nerviosismo de la denunciante tras el episodio.
La investigación incorporó además otros elementos considerados “periféricos” pero relevantes para describir el contexto de violencia. Durante un procedimiento policial se secuestró una réplica de pistola en la camioneta del imputado, junto con documentación personal y el teléfono celular de la víctima ocultos dentro del vehículo. Para los jueces, esos hallazgos reforzaron la hipótesis de control y amedrentamiento denunciada por la mujer.
La defensa del imputado intentó desacreditar la acusación sosteniendo que la denunciante modificó posteriormente su relato ante un escribano de su país de origen, Paraguay, donde habría relativizado los hechos y definido lo ocurrido como un “conflicto de pareja”. Sin embargo, la Cámara consideró que esa retractación carece de respaldo probatorio y recordó que las oscilaciones en las declaraciones de víctimas de violencia de género constituyen situaciones frecuentes en relaciones atravesadas por dependencia emocional y vulnerabilidad.
El eje más fuerte de la apelación estuvo centrado en el pedido de inimputabilidad. El abogado defensor sostuvo que el acusado padecía trastornos psiquiátricos y consumos problemáticos que le impedían comprender la criminalidad de sus actos al momento del hecho. Para respaldar ese planteo incorporó informes y antecedentes periciales de otras jurisdicciones, incluyendo evaluaciones realizadas por el Cuerpo Médico Forense de la Justicia Federal.
La defensa argumentó además que el imputado tenía antecedentes de consumo de estupefacientes y que existían dictámenes previos que advertían limitaciones psíquicas y conductuales, por lo que consideraba prematura la elevación a juicio sin profundizar nuevas medidas periciales.
No obstante, la Cámara descartó esa postura. Los magistrados remarcaron que las pericias psicológicas y psiquiátricas realizadas por profesionales de la Asesoría Pericial Departamental concluyeron que el acusado estaba en condiciones de afrontar un proceso judicial y que, aun admitiendo haber consumido drogas el día del hecho, conservaba capacidad para comprender y dirigir sus acciones.
En ese sentido, el fallo destacó distintas conductas posteriores al episodio que, según los jueces, evidenciaron conciencia de la ilegalidad de sus actos. Entre ellas mencionaron que el acusado escapó del hotel cuando intervino el personal y regresó más tarde en su vehículo, retirándose nuevamente al advertir la presencia policial.
La resolución también aclaró que los antecedentes psiquiátricos o decisiones adoptadas en otros expedientes penales no determinan automáticamente la inimputabilidad en este caso, ya que la capacidad de culpabilidad debe evaluarse específicamente respecto del hecho investigado.
Con este fallo, la Cámara dejó firme el avance hacia el juicio oral contra el acusado, donde finalmente se debatirá su responsabilidad penal por los hechos denunciados. Los jueces entendieron que las pruebas reunidas hasta el momento permiten sostener, con el grado de probabilidad exigido en esta etapa, la existencia de un episodio de violencia de género agravado por amenazas dentro de un hotel marplatense.
