La esposa del marinero desaparecido en Puerto Deseado pidió que no se suspendan los rastrillajes
María Luisa Torres brindó una conferencia de prensa en la sede del SOMU. Denunció demoras en la notificación del hecho y reclamó investigar fallas de seguridad.
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En una conferencia de prensa realizada en la sede del Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU), María Luisa Torres exigió respuestas por la desaparición de su esposo, el marinero Juan Carlos Gutiérrez, quien cayó al mar el 30 de junio mientras trabajaba a la altura de Puerto Deseado en el buque pesquero marplatense Luca Mario. La mujer reconstruyó las últimas horas de contacto y denunció graves demoras en la notificación del hecho por parte de la empresa naviera.
La conferencia es acompañada de otras medidas, como una movilización en la terminal marítima de Mar del Plata. La concentración comenzará en la Banquina Chica y marchará hacia la sede de Prefectura Naval, donde se exigirá la continuidad del operativo de búsqueda y el esclarecimiento de una tragedia que, según la familia, “se podría haber evitado”.
Torres relató que el último intercambio con Gutiérrez ocurrió la tarde del 30 de junio, cuando él le envió imágenes del entorno marítimo. “A las 16:15 aproximadamente, él me mandó unas imágenes del lugar: se veía la distancia de la tierra y el viento que había”, recordó. “No sé por qué me mandó esas fotos, pero fueron las últimas que tuve de él. Supongo que tenía algún temor de que algo pudiera pasar”.
El accidente se produjo alrededor de las 18:30, cuando el marinero cayó a las aguas frías del sur argentino en circunstancias que aún se investigan. Sin embargo, la familia no recibió información oficial hasta tres horas más tarde. “Me enteré por otras personas que había habido un accidente en el barco de mi esposo. Yo no sabía bien qué pasaba; pensé que un accidente podía ser cualquier cosa, como lastimarse, pero en ningún momento imaginé que fuera él”, señaló.
La confirmación llegó recién a las 21:30. “Me llamaron de la empresa para avisarme que mi esposo había caído y que ya llevaban tres horas buscándolo. Sé que si alguien cae al mar en esas circunstancias, con temperaturas tan bajas, las probabilidades de supervivencia son muy pocas. Pero bueno, yo siempre mantuve la fe de que lo encontraran. Ahí empezó toda mi pesadilla, y hasta el día de hoy sigo sin entender ni comprender”, expresó.
Acompañada por el SOMU, Torres reclamó que las autoridades no suspendan los rastrillajes y pidió investigar responsabilidades. “Sólo pido que se investigue y que aparezca el que sea culpable. Esto no tendría que haber pasado nunca y no debe volver a ocurrir, porque hay muchas personas que trabajan en esto”, afirmó. También visibilizó la realidad de su entorno familiar: “Yo misma tengo hermanos, sobrinos y cuñados que se dedican a lo mismo. Es un trabajo peligroso, pero no les queda otra opción; por eso mismo deben estar todas las medidas de seguridad garantizadas”.
El caso abrió un debate sobre las condiciones de seguridad en alta mar. Según denunciaron desde el entorno del marinero, la Ley 20.094 establece que la decisión de continuar navegando durante un temporal recae en el capitán, aunque Prefectura Naval Argentina tiene la potestad de ordenar el ingreso a puerto cuando la gravedad lo amerita. La investigación buscará determinar por qué el buque seguía operativo en esas condiciones.
También se cuestiona el estado y disponibilidad de los trajes de flotabilidad de activación inmediata, obligatorios tras tragedias previas en el sector pesquero. Estos dispositivos deberían inflarse automáticamente al caer al agua, manteniendo al trabajador en la superficie.

