Intoxicación con monóxido de carbono: “La prevención es lo único que nos queda a mano”
El responsable de Seguridad e Higiene de Camuzzi, Ariel López, charló con QZ Noticias sobre cómo evitar accidentes. Por año, en el país, mueren 200 personas a causa de escapes de gas.
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Llegan los meses más frío del año y, con ellos, la preocupación acerca de los cuidados que hay que tener con el monóxido de carbono y la prevención necesaria para evitar intoxicaciones y, en el peor de los casos, muertes. En este contexto el responsable de Seguridad e Higiene de Camuzzi, Ariel López, detalló en diálogo con QZ Noticias el protocolo que deben seguir los usuarios para evitar accidentes y las acciones que realizan desde la empresa para generar conciencia.
El especialista hizo hincapié en que la revisión de las instalaciones de gas natural debe realizarse obligatoriamente bajo “la intervención de un instalador matriculado y con la inspección de la distribuidora”, ya que este procedimiento es el único que garantiza una “adecuada calidad técnica” en los hogares. Asimismo, advirtió sobre el uso de artefactos para fines no previstos, recordando que la cocina “está diseñada para la cocción de alimentos y no debe utilizarse nunca para calefaccionar”.
López fue particularmente enfático al describir la peligrosidad del monóxido de carbono, definiéndolo como un enemigo invisible que no tiene color, sabor ni olor, y que no genera irritación en las vías aéreas. Esta ausencia de señales físicas hace que sea “realmente muy difícil, por no decir imposible, darnos cuenta de que lo tenemos en nuestros ambientes”.
Debido a su alta toxicidad y potencial letal, el referente de Camuzzi señaló que “la prevención es lo único que nos queda a mano”, y situó al color de la llama como un indicador crítico: una combustión completa debe mostrar una llama “azul o celeste con los extremos transparentes”, mientras que cualquier tonalidad amarilla, roja o anaranjada es un “claro síntoma de que el artefacto no está funcionando adecuadamente”.
Sobre las causas de las intoxicaciones, el responsable de Seguridad e Higiene explicó que, si bien existen diversos escenarios, la falta de mantenimiento es el factor más recurrente. Esto permite que el gas invada los espacios y genere síntomas que suelen confundirse con el ritmo de vida actual o el estrés. Según López, cuadros de “dolor de cabeza, mareos, somnolencia, debilidad, cansancio, náuseas o vómitos” pueden ser malinterpretados como un malestar gástrico o agotamiento diario, lo que calificó como “realmente peligroso”.
En términos estadísticos, el panorama nacional muestra una preocupación constante. López describió una situación de “amesetamiento en una meseta alta”, con cifras que se mantienen estables pese a los esfuerzos de difusión. “Tenemos permanentemente este número que es malo: las 200 muertes por año y se calculan unos 40.000 casos de intoxicación de los que se conocen”, informó con datos que corresponden a nivel país.
Respecto a la vulnerabilidad de ciertos grupos, el especialista aclaró que, si bien los niños y adultos mayores presentan una mayor sensibilidad, el riesgo es universal. “Incluso hasta las mascotas del hogar han sido afectadas”, ejemplificó para ilustrar que nadie está exento, independientemente de su rango etario o condición física. Del mismo modo, desmitificó que la antigüedad de los edificios -una característica común en sectores de Mar del Plata- sea un peligro per se.
Para López, el factor determinante no es la edad de la construcción sino el cuidado: “Por más que una instalación tenga una cierta antigüedad, si ha sido debidamente mantenida no tiene que haber ningún inconveniente”.
Ante este contexto, el representante de Camuzzi destacó la labor educativa que la distribuidora realiza a través de la campaña “Aprender el gas”, mediante la cual llevan información a las escuelas y medios masivos. El objetivo es que la población actúe antes de que llegue el frío intenso de junio, julio y agosto, que es cuando se produce el epicentro de los casos. “Hacer estas actividades antes que el frío comience nos va a permitir abordar la época más cruda del año de la mejor manera”, concluyó, recordando que, aunque en verano la demanda baja, el riesgo persiste en artefactos de uso anual como los calentadores de agua.
