El pollo ganó la mesa de los argentinos y relegó a la carne vacuna por primera vez en décadas
El cambio en los hábitos de consumo ya es una realidad. Impulsado por la diferencia de precios, la búsqueda de alternativas más económicas y nuevas preferencias alimentarias, el pollo se convirtió en la carne más consumida del país, desplazando a la vacuna, mientras el cerdo también consolida su crecimiento.
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El consumo de proteínas animales en Argentina atraviesa una transformación histórica. Durante 2025, el consumo total de carnes alcanzó los 116,4 kilos por habitante, con un crecimiento respecto del año anterior impulsado exclusivamente por las carnes aviar y porcina.
Actualmente, cada argentino consume cerca de 50 kilos de pollo por año, frente a 47 kilos de carne vacuna y 25 kilos de carne porcina, una composición que refleja un cambio profundo en las preferencias de los consumidores respecto de las últimas décadas.
El factor económico aparece como una de las principales causas de este escenario. Mientras los precios de la carne vacuna registraron incrementos muy superiores, el pollo y el cerdo mantuvieron valores considerablemente más accesibles, favoreciendo su incorporación a la dieta cotidiana.
A este fenómeno se suman nuevas conductas alimentarias. Crece el número de personas que reducen el consumo de carne vacuna, priorizan una alimentación más variada o incorporan otras fuentes de proteínas, sin abandonar completamente los productos cárnicos.
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Pese a la caída en el consumo, la carne vacuna continúa siendo un alimento altamente valorado por los argentinos, que ahora privilegian una compra más selectiva y de mejor calidad antes que el volumen.
En paralelo, la industria avícola sostuvo un fuerte crecimiento productivo, acompañado por inversiones, mejoras tecnológicas y una oferta más amplia de cortes y productos listos para cocinar, factores que fortalecieron su presencia en los hogares.
La carne porcina también consolidó su expansión gracias a una mayor producción nacional, una oferta comercial más diversificada y precios competitivos, multiplicando su consumo en comparación con los registros de comienzos de siglo.
Los indicadores muestran que el mapa del consumo de carnes en Argentina cambió de manera significativa. El pollo lidera por primera vez la preferencia de los consumidores, el cerdo continúa ganando participación y la carne vacuna enfrenta el desafío de adaptarse a una demanda cada vez más condicionada por el poder adquisitivo y los nuevos hábitos alimentarios.

