Renunció el secretario de Defensa británico por diferencias con el Gobierno sobre el gasto militar
John Healey presentó su dimisión y cuestionó al primer ministro Keir Starmer por no destinar los recursos necesarios para reforzar la defensa del Reino Unido en un contexto internacional cada vez más complejo.
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El secretario de Defensa del Reino Unido, John Healey, renunció este jueves a su cargo tras mantener fuertes diferencias con el Gobierno respecto al nivel de inversión destinado a las Fuerzas Armadas. El funcionario argumentó que el país necesita incrementar de manera urgente el gasto militar para hacer frente a las crecientes amenazas internacionales.
A través de una carta dirigida al primer ministro Keir Starmer y difundida en sus redes sociales, Healey sostuvo que tanto el Gobierno como el Ministerio de Finanzas no estuvieron dispuestos a asignar los recursos que considera indispensables para garantizar la seguridad nacional. Según expresó, las negociaciones para ampliar el presupuesto de Defensa se encontraban estancadas desde hace meses.
El ahora exfuncionario advirtió que el contexto geopolítico se ha vuelto cada vez más exigente para el Reino Unido. Entre los desafíos mencionó el conflicto en Oriente Próximo, el liderazgo británico en misiones de la OTAN en el Ártico, el aumento de la actividad militar rusa y el respaldo a Ucrania frente a la invasión lanzada por Moscú.
Healey también reclamó acelerar el compromiso de elevar el gasto en defensa hasta el 3% del Producto Bruto Interno para 2030, una meta que, según afirmó, cuenta con amplio respaldo político y sigue la tendencia de otros países europeos. A su entender, los fondos previstos actualmente resultan insuficientes para responder a las necesidades estratégicas del país.
Pese a su salida, Healey expresó su respaldo al Gobierno de Starmer y destacó algunos logros alcanzados durante su gestión, entre ellos el fortalecimiento del apoyo a Ucrania y el aumento del gasto militar hasta el 2,5% del PBI. Sin embargo, consideró que las circunstancias actuales exigen medidas más ambiciosas para garantizar la seguridad del Reino Unido en los próximos años.
