Estados Unidos acusó por homicidio a Raúl Castro por el derribo de avionetas en 1996
En el ataque murieron los ciudadanos estadounidenses Carlos Costa, Armando Alejandre y Mario Manuel de la Peña, además del residente legal Pablo Morales. Una tercera aeronave, piloteada por José Basulto, logró escapar.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos acusó formalmente al ex dictador cubano Raúl Castro por el derribo de dos avionetas civiles ocurrido en 1996, un episodio que provocó la muerte de cuatro personas y que vuelve a tensar la relación entre Washington y La Habana.
La imputación fue presentada ante un tribunal federal del Distrito Sur de Florida e incluye cargos por asesinato, conspiración para matar ciudadanos estadounidenses y destrucción de aeronaves. El anuncio fue realizado por el fiscal general interino Todd Blanche en la Torre de la Libertad de Miami, emblema del exilio cubano.
“Por primera vez en casi 70 años, el liderazgo superior del régimen cubano ha sido acusado en Estados Unidos por actos de violencia que resultaron en la muerte de ciudadanos estadounidenses”, afirmó Blanche durante la presentación judicial.
El caso remite al 24 de febrero de 1996, cuando cazas MiG de la Fuerza Aérea cubana derribaron dos avionetas de la organización Hermanos al Rescate, integrada por exiliados cubanos radicados en Miami que realizaban misiones de búsqueda y asistencia a balseros en el estrecho de Florida.
En el ataque murieron los ciudadanos estadounidenses Carlos Costa, Armando Alejandre y Mario Manuel de la Peña, además del residente legal Pablo Morales. Una tercera aeronave, piloteada por José Basulto, logró escapar.
La Organización de Aviación Civil Internacional determinó posteriormente que el derribo ocurrió en aguas internacionales, contradiciendo la versión del régimen cubano, que sostenía que las avionetas habían ingresado en espacio aéreo de la isla.
En aquel momento, Fidel Castro defendió la actuación militar y aseguró que las fuerzas armadas actuaron bajo “órdenes permanentes”, aunque negó que su hermano hubiera dado una orden específica para abrir fuego.
Raúl Castro, que el próximo mes cumplirá 95 años, era entonces ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, cargo que lo ubicaba en la máxima línea de mando militar. La acusación también alcanza a otros cinco militares cubanos presuntamente involucrados en el operativo.
La medida se produce en medio de una fuerte escalada de presión de la administración del presidente Donald Trump contra el régimen cubano. En las últimas semanas, Washington endureció sanciones económicas y financieras contra funcionarios y organismos de la isla.
El secretario de Estado Marco Rubio, de origen cubano, difundió además un mensaje dirigido al pueblo de Cuba en el que prometió ayuda humanitaria y responsabilizó al régimen por la crisis energética y alimentaria que atraviesa el país.
Desde La Habana, el dictador Miguel Díaz-Canel rechazó las acusaciones y denunció una nueva maniobra de “intervención e injerencia” estadounidense. Por su parte, el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla calificó a Rubio como “vocero de intereses corruptos y revanchistas”.
La ofensiva estadounidense también incluyó sanciones del Departamento del Tesoro contra ministros cubanos, mandos militares y organismos de inteligencia de la isla. Según trascendió, Washington no precisó cómo avanzaría una eventual detención de Castro ni cuál podría ser la pena máxima en caso de condena.
