Del título histórico de Belgrano a una vieja historia en Mar del Plata: el paso del Ruso Zielinski por Kimberley
Antes de convertirse en un técnico emblemático de Belgrano y protagonista de uno de los ascensos más recordados del fútbol argentino, Ricardo Zielinski jugó en Kimberley durante el Torneo del Interior de 1991.
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El nombre de Ricardo Zielinski volvió a quedar asociado a una de las páginas más importantes de la historia de Belgrano de Córdoba y, por qué no, del fútbol argentino. Luego de haber conducido al Celeste al ascenso de 2011 que envió a la B a River, el entrenador regresó al club para intentar enderezar el rumbo deportivo y su figura volvió a ocupar un lugar central entre los hinchas del "Pirata" con el Apertura 2026 del pasado domingo, nuevamente contra River. Pero mucho antes de convertirse en uno de los técnicos más reconocidos del fútbol argentino, el "Ruso" tuvo un breve paso por Mar del Plata y vistió la camiseta de Kimberley.
Corría 1991 cuando Zielinski llegó al club marplatense para disputar el Torneo Apertura 1991. Con 31 años, ya transitaba la etapa final de su carrera como futbolista y desembarcó en la ciudad para aportar experiencia a un plantel que buscaba dar pelea en una competencia que por entonces clasificaba al Torneo Regional, la puerta de entrada al Nacional B.
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Mediocampista central de temperamento fuerte y gran presencia física, el oriundo del partido de Lanús había construido una extensa trayectoria en el fútbol argentino. Antes de arribar a Kimberley había pasado por San Telmo, Argentino de Quilmes, Chacarita, Mandiyú, y Laferrere.
Quien lo trajo como refuerzo fue el por entonces DT Sergio Fortunato, en Kimberley que ese año se reforzó para pelear los dos campeonatos anuales. El Ruso solamente disputó el Apertura 1991, que terminaría siendo ganado por Alvarado. Pero ese equipo del Dragón fue la base del conjunto que finalmente lograría el Clausura 1991 de forma invicta, derrotando en la final anual al Torito en una histórica definición por penales.
“Jugó muy poco, estuvo cuatro o cinco meses, pero dejó un buen recuerdo”, rememora Miguel “Tato” Provenzano, hombre que patea Kimberley desde hace décadas. Una lesión en el pie, en la zona del dedo gordo, le privó de continuar más allá del Apertura e incluso condicionó su carrera como jugador, que finalizaría meses después tras un paso por Ituzaingó y Colegiales.
“Era un personaje, un tipo muy agradable, cayó bien entre todos los jugadores”, agregó Tato. Aunque su estadía en Mar del Plata fue corta y quedó lejos de la trascendencia que alcanzaría años más tarde como entrenador, su nombre permanece en la memoria de los hinchas más veteranos del "Dragón". En aquel momento nadie imaginaba que ese volante que recorría las canchas del ascenso terminaría convirtiéndose en uno de los técnicos más exitosos del fútbol argentino.
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La gran obra de Zielinski llegó justamente en Belgrano. Como entrenador logró el histórico ascenso frente a River en 2011, una de las series más recordadas del fútbol argentino, y se transformó en un ídolo del club cordobés. Más tarde dirigió a Atlético Tucumán, Estudiantes de La Plata y Lanús, consolidando una carrera marcada por la competitividad de sus equipos. También tuvo pasos por grandes del fútbol sudamericano como Racing, Independiente y Nacional de Uruguay, aunque sin mayor trascendencia.
Más de tres décadas después de aquella experiencia en Kimberley, el vínculo entre Zielinski y Mar del Plata aparece como una curiosidad futbolera. Un capítulo poco conocido en la carrera de quien construyó buena parte de su leyenda lejos de las luces del fútbol grande, pero que también dejó una huella, aunque breve, en la historia del club verdiblanco.
