Oscar "Huevo" Sánchez: la pasión intacta de un entrenador que nunca dejó de enseñar
Es uno de los entrenadores más influyentes de la historia del basquet argentino. Ascendió dos veces con Quilmes a la máxima categoría, marcó a generaciones de jugadores y construyó una carrera marcada por la pasión y la exigencia. A los 68 años, Oscar "Huevo" Sánchez analiza el deporte con la misma intensidad que al estar en la banca dirigiendo. En una charla distendida con QZ Noticias habló sobre el Mundial de fútbol, la crisis de la Liga Nacional, la Generación Dorada, Facundo Campazzo, la NBA, la Euroliga y y demostrando que su mayor vocación sigue siendo la misma: enseñar.
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"¿Cómo no fui técnico de fútbol? Es una papa". La frase sale entre risas, pero detrás del humor aparece una de las características que hicieron de Oscar “Huevo” Sánchez un personaje único del deporte argentino: nunca necesitó un cassette para decir lo que piensa. Mientras actualmente también observa el Mundial de Fútbol desde su "Huevo Center". Se trata de un espacio privado ambientado con artículos y colores del deporte, cuyo techo tiene un diseño tridimensional inspirado en el Madison Square Garden donde pasa horas mirando videos, leyendo y escribiendo sobre basquet. Aclara que disfruta seguir a Lionel Scaloni y que Marcelo Bielsa sigue siendo uno de los entrenadores que más curiosidad le generan.
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“Me gusta el fútbol, no veo todos los partidos del Mundial aunque me interesan algunos aspectos, por ejemplo: Bielsa. Me intriga como entrenador porque no sé si es un fenómeno o es un desastre” confesó. “Argentina me encanta, realmente ya tiene una química del juego, y me gusta mucho. Yo siempre enseño que los jugadores tienen que saber jugar deporte colectivo, buscar los espacios porque no es correr, correr, correr, correr. Messi demuestra otra cosa, parece que ni transpira y te hace un desastre en el campo” analizó el entrenador.
Del seleccionado argentino también destaca la figura de Scaloni, a quién define como el gran responsable de haber logrado que un plantel repleto de figuras funcione como un verdadero equipo. "Tiene perfil bajo, entiende que el protagonista es Messi y maneja muy bien los egos. Eso no es sencillo".
A esa búsqueda permanente del conocimiento hoy la canaliza de otra manera. Ya no pasa horas preparando un entrenamiento sino viendo clínicas internacionales o escribiendo análisis sobre el basquet en general. "Disfruto muchísimo escribir. Digo lo que pienso y lo fundamento. Muchos te llaman por privado para darte la razón, pero pocos tienen el coraje de decirlo públicamente".
Cuando la charla giró hacia la actualidad de la Liga Nacional, el tono cambió. El “Huevo” se vuelve mucho más crítico y no se siente identificado con las autoridades actuales, pero por lo que escucho o veo dejó de tener lo que teníamos antes: ganas, locura, pasión”… Para él, el basquet argentino atraviesa un proceso de deterioro que lleva muchos años y que tiene responsables mucho más allá de un entrenador o un jugador. “Está bien que el campeón sea Gimnasia de Comodoro Rivadavia, pero…¿el MVP (Jugador más valioso) fue un jugador chileno? Bueno, así está la liga. No es desprecio a Chile. El deporte que más involucionó en la Argentina es el basquet. Ves la Euroliga o la NBA y después miras nuestras canchas... te queres matar. Falta infraestructura, planificación y dirigentes preparados".
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Las críticas también alcanzan a la formación de nuevos talentos. Sánchez analizó que el gran problema comenzó mucho antes del recambio de la Generación Dorada. "No aparece una camada desde hace muchos años. El trabajo tenía que hacerse mientras la Generación Dorada todavía jugaba, no cuando se retiró. Los clubes tienen que volver a formar jugadores”.
En la actualidad, dice “la selección hará todo los restos que deja Facu (Campazzo) para mí el mejor base de la historia. Bolmaro le pone mucha garra, “tortuga” (Deck) y nada más”. En ese escenario, rescata por encima del resto a un nombre propio: "Para mí Campazzo es el mejor base de la historia. Hizo lo que nadie pudo hacer. El mejor base de la segunda mejor Liga del mundo (Europa). Un crack con esa altura un incentivo para todos los jóvenes de 1.80m. También reconoce el crecimiento de la Euroliga, aunque admite que, si pudiera elegir, viviría ambas experiencias. "Un playoff de la NBA es incomparable como espectáculo, pero una final de Euroliga es apasionante, especialmente si a esa final llega un equipo griego”.
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Cada vez que Quilmes busca entrenador, su nombre vuelve a sonar. El cariño mutuo entre el club y el técnico nunca desapareció. Sin embargo, Sánchez sabe que ese capítulo ya quedó atrás. "No estoy para subirme otra vez a un micro, me acostumbré a estar más tranquilo. No es pelearme con los agentes, con los referí porque eso es parte de mi vida, ya está en mi ADN. Mi hija Victoria es la que más insiste para que vuelva, pero ya no". Incluso admite que dejará de ir a ver al "tricolor". "No puedo, me desespera estar en la tribuna mirando un partido y no integrar esa situación”. Él sostiene que “la gente te lo hace recordar en cualquier ámbito. ¿Viste como los muertos que son mejores cuando están en el cajón? Ahora soy más maestro para todos los que sufrieron”, reflexionó entre risas.
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Ha dirigido muchos equipos nacionales, ha conseguido ascensos y logros importantes con Quilmes, salió campeón con Atenas de Córdoba pero él considera que su mejor campaña fue con Boca. “Boca estaba descendido totalmente Y viene con 2 puntos atrás, del último de Junin, hicimos un récord fabuloso. Jugamos al básquet de una manera. Ese fue mi mejor trabajo, más allá de actuaciones memorables con otros planteles” analizó Oscar.
Después de más de cinco décadas viviendo el basquet con una intensidad pocas veces vista, también encuentra espacio para la autocrítica. Reconoce que se arrepiente de algunas actitudes dentro de la cancha especialmente en un minuto les dijo a sus jugadores: “yo a Leiva lo marco así con traje. La gente se divirtió mucho con ese clip, qué se pasa de vez en cuando en las redes pero no es correcto, me arrepentí”. Pero hay un arrepentimiento mucho mayor. "Tengo doce pasaportes, hice más de ochenta viajes a Europa y Estados Unidos y nunca aprendí inglés. Si hubiera sabido inglés, dirigía hasta los Boston Celtics", dice entre sonrisas, aunque enseguida deja entrever que no es solamente una broma.
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Oscar Sánchez cumplirá pronto siete décadas de vida. Lleva 53 años respirando basquet y todavía se emociona cuando recuerda alguna situación dentro del rectángulo de juego, de la formación de jugadores o de una defensa de pick and roll. Uno podría pensar que es un personaje en la cancha y de otra manera en la vida, pero no: “soy así para todo”. Ya no necesita un banco de suplentes para seguir enseñando. Hoy lo hace desde sus escritos, sus campus y sus reflexiones. Con la misma pasión de siempre y sin renunciar a una marca registrada que nunca cambió: decir exactamente lo que piensa, aunque incomode.

