A pulmón y sin bajar los brazos: Pablo Rasinsky cumplirá el sueño mundialista
Será el único marplatense que integrará la Selección Argentina Máster +45 que disputará la Copa del Mundo en Países Bajos. Detrás de la convocatoria hay cientos de kilómetros recorridos, sacrificios económicos, entrenamientos ad honorem y una convicción inquebrantable: nunca dejar de perseguir los sueños.
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Cuando en julio la Selección Argentina Máster +45 salga a la cancha en Países Bajos para disputar la Copa del Mundo, habrá una historia que representará mucho más que una camiseta celeste y blanca. Entre los 18 jugadores elegidos estará Pablo Rasinsky, delantero y único marplatense convocado para integrar el plantel nacional en un torneo que reunirá a 21 países y que se desarrollará entre el 22 de julio y el 1° de agosto.
La convocatoria es el resultado de un proceso que comenzó en marzo de 2025 y que reunió inicialmente a 60 jugadores de distintos puntos del país. Con el correr de los meses llegaron los cortes, las exigencias físicas y las evaluaciones. De aquel numeroso grupo quedaron 18 nombres. Uno de ellos fue el de Rasinsky, quien debió afrontar cada etapa en soledad desde Mar del Plata.
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"Lo más difícil fue ser el único marplatense. No tenía con quién compartir viajes, combustible, peajes ni alojamiento. Todo salió de mi bolsillo", cuenta. Durante más de un año recorrió cientos de kilómetros para entrenarse en Buenos Aires. Los viernes y sábados se transformaron en una rutina de sacrificio: viajar, entrenar, disputar amistosos y regresar para seguir cumpliendo con las obligaciones laborales y familiares.
Como ocurre en gran parte del deporte amateur argentino, la pasión suele ir por delante de cualquier respaldo económico. Los entrenamientos fueron completamente ad honorem y cada jugador debió afrontar sus propios gastos. En el caso de Rasinsky, la clasificación al Mundial también significó enfrentarse a un desafío económico enorme. El viaje supera los 5.000 dólares por persona entre pasajes, alojamiento, transporte interno, seguro, alimentación e inscripción.
"Hubo jugadores que tuvieron que bajarse por cuestiones económicas, laborales o físicas. Llegar hasta acá ya es una victoria", reconoce. Por eso decidió organizar una cena solidaria para recaudar fondos y poder afrontar parte de los costos del viaje. Lejos de los reflectores del deporte profesional, la historia refleja la realidad de muchos deportistas que sostienen sus sueños con esfuerzo cotidiano.
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Delantero por naturaleza, aunque con capacidad para desempeñarse también como volante, Rasinsky se prepara para afrontar una competencia de máxima exigencia, con partidos prácticamente todos los días y frente a algunas de las mejores selecciones del mundo. Sin embargo, el objetivo ya trasciende lo deportivo.
Porque detrás de cada entrenamiento, de cada viaje y de cada sacrificio hay una enseñanza que va más allá del resultado. La de seguir adelante cuando el camino se vuelve difícil. La de sostener los sueños incluso cuando parecen lejanos. Y la de demostrar que, a cualquier edad, siempre vale la pena intentarlo una vez más.
En Países Bajos representará a la Argentina. Pero también llevará consigo el orgullo de Mar del Plata y la historia de quienes entienden que el verdadero triunfo muchas veces comienza mucho antes de entrar a la cancha.
